En mayo de 1945, la Segunda Guerra Mundial terminó en Europa con la rendición incondicional de la Alemania nazi. Japón capitularía en agosto del mismo año. Sin embargo, la paz que siguió no fue lo que el mundo esperaba.
Las dos naciones que habían contribuido decisivamente a derrotar al Eje emergieron de la guerra con capacidades sin precedentes y una desconfianza mutua que venía de décadas atrás. EE.UU. era la única potencia con arma nuclear (hasta 1949) y la mayor economía del mundo. La URSS había perdido más de 27 millones de personas en la guerra, pero controlaba el mayor ejército terrestre del planeta.
Lo que siguió fue una competencia global en todos los ámbitos: político, económico, militar, tecnológico y cultural. Ambas potencias sabían que una confrontación directa podría destruir al mundo. Esa certeza —la «destrucción mutua asegurada»— fue lo que impidió una guerra abierta entre ellas. Fuente: Gaddis, John Lewis, The Cold War: A New History (2005), pp. 3–20.
Las diferencias entre EE.UU. y la URSS no eran simplemente políticas: eran filosóficas. Representaban dos respuestas completamente distintas a la pregunta de cómo debe organizarse una sociedad.
El modelo estadounidense partía de la tradición liberal: el individuo tiene derechos que el Estado no puede violar; la economía funciona mejor con libertad de mercado; y el gobierno debe ser elegido mediante elecciones libres. La prosperidad material —los automóviles, los electrodomésticos, la cultura de consumo— era la prueba de que el sistema funcionaba.
El modelo soviético, basado en el marxismo-leninismo, sostenía que el capitalismo es un sistema de explotación que beneficia a una minoría. El Estado debía controlar la economía en nombre del pueblo, garantizando trabajo, educación y salud para todos, aunque eso significara suprimir las libertades individuales. La igualdad colectiva se imponía sobre la libertad individual.
Esta brecha hacía imposible cualquier acuerdo duradero: cada avance del otro bando se interpretaba como una amenaza existencial. Fuente: Historia del Mundo Contemporáneo, Vicens Vives (2024), cap. 7.
La Conferencia de Yalta fue la reunión cumbre más importante de los «Tres Grandes» antes del fin de la guerra en Europa. Roosevelt llegó gravemente enfermo (moriría en abril de 1945); Churchill intuyó que el futuro de Europa se decidía en esa mesa.
Se ratificó la división de Alemania en cuatro zonas de ocupación (soviética, estadounidense, británica y francesa) y la división de Berlín en cuatro sectores. Se acordó la creación de la ONU con un Consejo de Seguridad y derecho de veto para las cinco grandes potencias. Polonia perdió territorios en el este —que pasaron a la URSS— y recibió compensaciones en el oeste a expensas de Alemania. Stalin se comprometió a permitir elecciones libres en Europa Oriental: una promesa que nunca cumpliría. Fuente: Encyclopaedia Britannica, «Yalta Conference» (2025).
Para Potsdam, el contexto había cambiado decisivamente: Roosevelt había muerto y fue reemplazado por Harry S. Truman, más duro y desconfiado. Las elecciones británicas desplazaron a Churchill por el laborista Clement Attlee a mitad de la conferencia. Y el 16 de julio —un día antes de que comenzara la reunión— EE.UU. había detonado con éxito la primera bomba atómica en Nuevo México.
Se ratificó la división de Alemania y se establecieron los cuatro objetivos de la política aliada: las «cuatro D»: desnazificación, desmilitarización, descentralización y democratización. Se acordó el enjuiciamiento de criminales de guerra (Juicios de Núremberg, 1945–1946). Sin embargo, los desacuerdos fueron más notables que los acuerdos: EE.UU. rechazó las exigencias soviéticas de reparaciones; las promesas de elecciones libres en Europa Oriental seguían sin cumplirse. La alianza antinazi había terminado. Fuente: Wikipedia ES, «Acuerdo de Potsdam» (2025); Encyclopaedia Britannica, «Potsdam Conference» (2025).
La Doctrina Truman (marzo de 1947): En su discurso ante el Congreso, el presidente Truman declaró que EE.UU. debía apoyar a todos los pueblos libres que resistieran el sometimiento por fuerzas comunistas. Aunque motivado por la situación de Grecia y Turquía, el mensaje era global: nació la política de contención del comunismo (containment policy). Fuente: Encyclopaedia Britannica, «Truman Doctrine» (2025).
El Plan Marshall (1948–1952): Para evitar que la pobreza de la Europa devastada empujara a los países hacia el comunismo, EE.UU. transfirió aproximadamente 13.000 millones de dólares a dieciséis países de Europa Occidental. La URSS rechazó el plan y presionó a sus estados satélites para que hicieran lo mismo, interpretándolo como un instrumento de penetración imperialista. Fuente: Encyclopaedia Britannica, «Marshall Plan» (2025).
El Bloqueo de Berlín (1948–1949): En junio de 1948, la URSS bloqueó todos los accesos terrestres a Berlín Occidental con el objetivo de forzar a los aliados a abandonar sus sectores. La respuesta fue el puente aéreo de Berlín: durante 318 días, aviones occidentales realizaron más de 200.000 vuelos para abastecer a los 2 millones de habitantes. En mayo de 1949, la URSS levantó el bloqueo: un triunfo político para Occidente. Fuente: Encyclopaedia Britannica, «Berlin Blockade» (2025).
La OTAN (1949) y el Pacto de Varsovia (1955): El bloqueo convenció a las democracias occidentales de la necesidad de una alianza militar colectiva. En abril de 1949 se fundó la OTAN: un ataque contra cualquier miembro se consideraría un ataque contra todos. En respuesta directa, y tras la incorporación de Alemania Occidental a la OTAN en 1955, la URSS creó el Pacto de Varsovia con sus estados satélites. Europa quedó dividida en dos bloques militares formales.
En agosto de 1945, EE.UU. lanzó dos bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima (6 de agosto) y Nagasaki (9 de agosto). El total de muertos se estima entre 130.000 y 226.000 personas. Japón se rindió el 15 de agosto. EE.UU. era la única potencia nuclear del mundo, lo que le daba una enorme ventaja frente a la URSS.
Pero en agosto de 1949, la URSS probó su primera bomba atómica —llamada «Joe-1» en Occidente— poniendo fin al monopolio nuclear estadounidense en solo cuatro años. Los científicos soviéticos aceleraron el proceso gracias, en parte, a una extensa red de espionaje que incluía contactos dentro del Proyecto Manhattan. En 1952, EE.UU. probó la primera bomba de hidrógeno, mil veces más destructiva que la de Hiroshima; nueve meses después, la URSS tenía también la suya. El mundo había entrado en la era de la destrucción mutua asegurada.
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| Aspecto | Yalta (feb. 1945) | Potsdam (jul.–ago. 1945) |
|---|---|---|
| Líderes | Roosevelt · Churchill · Stalin | Truman · Attlee · Stalin |
| Contexto | Guerra en Europa aún en curso | Alemania rendida · EE.UU. ya tiene la bomba |
| Alemania | División en 4 zonas acordada | Ratificada + «cuatro D» |
| Europa Oriental | Stalin promete elecciones libres | Promesas incumplidas; EE.UU. protesta |
| Resultado | Cooperación todavía posible | Fractura abierta entre las potencias |
En Yalta y Potsdam, los líderes de las potencias vencedoras se reunieron para construir un mundo de paz. Sin embargo, en menos de dos años ya estaban enfrentados. ¿Quién o quiénes tienen más responsabilidad en ese fracaso? Defiende tu posición con al menos dos datos de la sesión.
y nunca las organizó. En Potsdam, EE.UU. ocultó la bomba atómica
a sus aliados. ¿Qué acción fue más deshonesta?
Elige un bando y defiéndelo con dos datos de la sesión.»