Construye interpretaciones históricas
Elabora explicaciones sobre procesos históricos · Interpreta críticamente fuentes diversas
Gestiona responsablemente los recursos económicos
Comprende las relaciones entre los elementos del sistema económico y financiero
Explica cómo la derrota de 1883 dejó al Perú con una deuda impagable y por qué esa deuda llevó al Estado a entregar sus ferrocarriles a una empresa extranjera.
Entenderás que la política peruana de los cuarenta años siguientes no se explica por ideas, sino por una cuenta: cuánto debía el Estado, quién le prestaba y qué tuvo que entregar para volver a existir.
Si tu país debe más de lo que produce en muchos años, ¿qué estarías dispuesto a entregar con tal de volver a existir?
El bimestre pasado terminamos en el peor momento de nuestra historia: la Guerra del Pacífico. Lima ocupada, el ejército deshecho, las salitreras perdidas. El Tratado de Ancón, firmado el 20 de octubre de 1883, puso fecha al final: Tarapacá pasaba a Chile para siempre, y Tacna y Arica quedaban ocupadas diez años a la espera de un plebiscito que nunca se realizó.
Pero el problema no era solo el mapa. Era la caja. El Perú había vivido cuarenta años de dos productos: el guano, agotado en sus mejores islas, y el salitre, que ahora estaba en territorio chileno. Un Estado que se financiaba con exportaciones se quedó, al mismo tiempo, sin las dos.
A eso se sumaba lo material: haciendas quemadas, minas inundadas, vías destruidas, la Biblioteca Nacional saqueada. Y un país donde las regiones habían aprendido a arreglárselas solas porque durante tres años, sencillamente, no hubo Estado.
Antes de la guerra, el Perú había hecho algo que parecía razonable: pedir prestado en Londres para construir ferrocarriles, hipotecando las ventas futuras de guano. Los trenes se construyeron, pero costaron mucho más de lo previsto y nunca produjeron lo que se esperaba.
Cuando el guano se acabó y la guerra se perdió, quedó la deuda sin la garantía. Hacia 1886 el Perú debía a los tenedores de bonos ingleses una cifra que rondaba los 51 millones de libras esterlinas entre capital e intereses atrasados: varias veces todo lo que el Estado peruano lograba recaudar en un año.
Un país que no paga su deuda queda fuera del crédito internacional: sin crédito no hay obras ni inversión. El Perú estaba, literalmente, fuera del sistema.
No era un banco: eran miles de personas. Cuando un Estado pedía prestado en el siglo XIX no firmaba con una sola entidad. Emitía bonos: papeles que prometían pagar un interés fijo y que se vendían en la bolsa de Londres a inversionistas grandes y pequeños —viudas, comerciantes, fondos, familias de clase media inglesa—.
Por eso se organizaron. Al dejar el Perú de pagar en 1876, esos inversionistas formaron un comité de tenedores de bonos para negociar en bloque. No podían mandar un ejército, pero sí podían cerrarle a un país la puerta de la principal plaza financiera del mundo. Esa era toda su fuerza, y bastaba.
Un detalle que conviene tener claro. El Perú no fue el único: varios Estados latinoamericanos suspendieron pagos en la misma década. Lo particular del caso peruano fue que, al perder la guerra, perdió además la garantía con la que se había endeudado.
La salida la propuso un comerciante irlandés establecido en el Perú, Michael P. Grace, en nombre del comité de tenedores de bonos. La idea era simple y brutal: el Perú no tiene dinero, pero tiene cosas. Que pague con cosas.
Se discutió durante años y fue aprobado por el Congreso en 1889, bajo el gobierno de Andrés A. Cáceres. La empresa creada para recibirlo se llamó The Peruvian Corporation.
Lo que hay que entender no es si el contrato fue «bueno» o «malo», sino por qué se llegó a él: un Estado sin ingresos y con una deuda varias veces mayor que su recaudación anual no tenía margen para negociar.
Mientras se negociaba la deuda, el país discutía otra cosa: quién tenía derecho a gobernar después de perder. Los partidos civiles estaban destruidos y quedaron en pie los militares. A ese periodo Jorge Basadre lo llamó el segundo militarismo, y con una precisión que conviene retener: fue «el militarismo de la derrota», no el del prestigio.
Hubo dos hombres y dos posiciones. Miguel Iglesias firmó la paz con Chile: sostuvo que seguir peleando solo destruiría lo que quedaba. Andrés A. Cáceres, que había resistido tres años en la sierra con la campaña de la Breña, no aceptó esa firma. Entre 1884 y 1885 el Perú, recién salido de una guerra internacional, tuvo una guerra civil. La ganó Cáceres, que gobernó de 1886 a 1890 y aprobó el contrato Grace.
La segunda guerra civil llegó en 1895. Nicolás de Piérola desembarcó en el sur, avanzó con montoneras y entró a Lima el 17 de marzo. Fueron tres días de combates en las calles, con cerca de mil muertos, y terminaron con un armisticio negociado por el nuncio apostólico. Cáceres renunció.
Con Piérola terminó el segundo militarismo y empezó otra cosa: un país gobernado por civiles, con elecciones regulares y cuentas ordenadas. Conviene anotar desde ahora quiénes participaban de esa estabilidad y quiénes no.
Estos tres datos los necesitas para completar tu Ficha E1. Están solo en esta página.
| Deuda externa | Dinero que un Estado debe a acreedores de otros países. Si no se paga, el país pierde acceso a nuevos préstamos. |
| Tenedor de bonos | Inversionista que compró un papel de deuda emitido por un Estado y tiene derecho a cobrar interés. |
| Concesión | Permiso que da el Estado a una empresa para explotar durante un plazo un bien o un servicio público. |
| Contrato Grace | Acuerdo de 1889 por el que el Perú entregó ferrocarriles, guano y anualidades a cambio de la cancelación de su deuda externa. |
| Segundo militarismo | Periodo 1884–1895 en que gobiernan militares tras la derrota. Basadre lo llamó «el militarismo de la derrota». |
| Montonera | Fuerza irregular de jinetes reclutados localmente, característica de las guerras civiles peruanas del siglo XIX. |
| Armisticio | Acuerdo para suspender las hostilidades sin que ello signifique todavía un tratado de paz. |
La posición a favor. El Estado no recauda ni una fracción de lo que debe. Mientras la deuda siga abierta, ningún banco ni gobierno le prestará un centavo, y sin crédito no hay reconstrucción, ni escuelas, ni obras. Los ferrocarriles, además, están destruidos y el Estado no tiene dinero para repararlos: entregarlos a quien sí puede hacerlo es la única forma de que vuelvan a funcionar.
La posición en contra. Los ferrocarriles no son un bien cualquiera: son el sistema circulatorio del país. Entregarlos por dos generaciones a una empresa extranjera significa que las tarifas, las rutas y las prioridades del transporte nacional las decidirá una oficina en Londres. Se cambia una deuda de dinero por una dependencia de largo plazo.
Desde 1895 el Perú tuvo veinticuatro años de elecciones regulares, presidentes civiles y cuentas en orden. Sonaba a democracia. El próximo episodio revisa un detalle incómodo: quiénes podían votar en esas elecciones — y cuántos peruanos eran.
En la pestaña de Lectura hay tres datos marcados con ⚡. Anótalos así:
Dibuja en la mitad superior de la página un esquema del contrato Grace. No es un dibujo libre: es un diagrama de intercambio. Debe tener obligatoriamente:
Sobre ese esquema, rotula tres elementos: un elemento del lado de lo que el Perú entrega, uno del lado de lo que recibe, y uno que muestre el costo de largo plazo de la operación.
Copia una frase textual de la pestaña de Lectura —la que quieras, pero exacta, entre comillas— y escribe debajo, en dos líneas como máximo, qué entendiste gracias a ella.
No hay respuesta correcta. Lo único que no vale es una frase que no esté en la página.
Una sola línea, con tus palabras:
| 📋 Rúbrica de la Misión E1 | |||
|---|---|---|---|
| Se califica | Logrado (4) | En proceso (2–3) | Inicio (1) |
| A · Datos ⚡ | Los tres datos completos y con el número de sección correcto. | Faltan uno o dos datos, o faltan los números de sección. | No registró los datos. |
| B · Infografía | Los dos bloques, las dos flechas y una cifra real; los tres rótulos citan una sección. | El esquema está pero faltan cifras o alguna leyenda no cita nada. | Dibuja sin estructura de intercambio ni rótulos. |
| C · La frase | La frase es textual y la explicación es propia y tiene sentido. | La frase es textual pero la explicación repite la frase. | La frase no está en la página. |
| D · Conclusión | Explica con sus palabras y conecta con la falta de ingresos y de crédito. | Escribe una frase correcta pero copiada del texto. | No redacta o escribe algo sin relación. |
🆘 Modo mínimo: si no llegaste, entrega A + D bien hechos. Eso es «en proceso», no cero.
🗂️ La Ficha E1 se entrega impresa y se completa en clase. Se pega en la página derecha del cuaderno.
🏅 Al terminar el bimestre, 7 de 7 fichas selladas = +2 puntos en el examen bimestral.
⚡ La Parte B necesita los tres datos de expediente. Quien no revisó la web deja huecos.
| 📋 Rúbrica de la Ficha E1 | |||
|---|---|---|---|
| Criterio | Logrado (4) | En proceso (2–3) | Inicio (1) |
| H1 · Cadena causal | Los cuatro eslabones en orden y conectados entre sí. | Completa la cadena pero deja un eslabón suelto o desordenado. | Escribe hechos sueltos sin relación causal. |
| E1c · Quién paga y quién cobra | Identifica con precisión quién cobraba la deuda y con qué recursos se pagó. | Identifica uno de los dos roles. | Confunde los roles económicos. |
| Datos de expediente | Los tres datos ⚡ correctos y completos. | Faltan uno o dos datos. | No registró los datos. |
| Conclusión propia | Redacta una explicación propia y coherente sobre la falta de ingresos y de crédito. | Redacta una frase correcta pero copiada del texto. | No redacta o escribe algo sin relación. |