En la sesión anterior estudiamos Roma I: de los Reinos a la República. Vimos cómo Roma comenzó como una pequeña ciudad gobernada por reyes, cómo se transformó en una República con dos cónsules, el Senado y las Asambleas del pueblo, y cómo esa República fue conquistando territorios hasta dominar toda la cuenca del Mediterráneo. Sin embargo, la República entró en crisis: las guerras civiles, los generales ambiciosos y la rivalidad entre patricios y plebeyos la debilitaron hasta romperla. Esta sesión estudia lo que vino después: el Imperio. Veremos cómo Augusto convirtió la República en un Imperio, cómo ese Imperio gobernó a millones de personas durante siglos, y cuáles son los aportes de Roma que todavía usamos hoy sin darnos cuenta: el idioma español, el calendario, las leyes, los caminos y mucho más.
La República romana funcionó durante casi cinco siglos, pero hacia el siglo I a. C. entró en una crisis profunda. Los problemas eran muchos: los generales más poderosos usaban a sus ejércitos para luchar entre sí por el control de Roma; los pobres de la ciudad exigían tierra y pan que el Senado no quería darles; y las provincias conquistadas eran tan ricas que quienes las gobernaban acumulaban fortunas enormes y se volvían casi independientes.
En ese contexto surgió Julio César (100-44 a. C.): un general brillante, orador extraordinario y político astuto que conquistó la Galia (la actual Francia) en ocho años, enriqueciendo a Roma y haciéndose enormemente popular entre los soldados y el pueblo. Cuando el Senado le ordenó disolver su ejército, César tomó la decisión más famosa de la historia de Roma: cruzar el río Rubicón en el año 49 a. C. con sus tropas, lo que equivalía a declarar la guerra a la República. Venció a sus rivales, fue nombrado dictator perpetuo —dictador vitalicio— y comenzó a gobernar Roma con poderes ilimitados. Un grupo de senadores que temían perder su poder lo asesinó el 15 de marzo del año 44 a. C., en pleno Senado.
La muerte de César no devolvió la estabilidad a Roma: provocó una nueva guerra civil. De ella salió victorioso el sobrino adoptivo de César, Octavio, quien venció a sus rivales —entre ellos a Marco Antonio y a la reina Cleopatra de Egipto— y quedó como el hombre más poderoso del mundo romano. En el año 27 a. C., el Senado le concedió el título de Augusto («el venerable, el sagrado») y el poder supremo sobre todo el Imperio. Así nació formalmente el Imperio Romano, aunque Augusto fue lo suficientemente inteligente como para no llamarse «rey» —una palabra que los romanos odiaban— sino simplemente princeps («el primero entre los ciudadanos»).
El período que va desde el gobierno de Augusto hasta la muerte del emperador Marco Aurelio (27 a. C. - 180 d. C.) se conoce como la Pax Romana («paz romana»): más de dos siglos en los que el Imperio vivió una etapa de relativa estabilidad, prosperidad y expansión. No significa que no hubiera guerras —las hubo, especialmente en las fronteras—, sino que dentro del enorme territorio romano la vida era ordenada, el comercio florecía y las ciudades crecían.
Durante la Pax Romana, el Imperio llegó a su máxima extensión bajo el emperador Trajano (98-117 d. C.), un hispano-romano nacido en la actual España que conquistó Dacia (la actual Rumanía) y Mesopotamia (el actual Irak). El Imperio abarcaba entonces desde la actual Gran Bretaña hasta el golfo Pérsico, y desde el desierto del Sahara hasta el río Rin en Alemania. Aproximadamente 50-60 millones de personas vivían bajo el gobierno de Roma.
¿Cómo gobernaba Roma un territorio tan enorme?
Gobernar un territorio de 5 millones de km² sin teléfono, sin internet ni aviones era un desafío monumental. Roma lo resolvió con tres herramientas fundamentales:
- Los caminos: Roma construyó más de 80 000 km de calzadas empedradas que conectaban todas las provincias del Imperio. Por ellos circulaban los ejércitos, los correos imperiales, los comerciantes y los viajeros. El dicho «todos los caminos llevan a Roma» nació de esta red.
- El ejército: las legiones romanas eran el instrumento de control más eficaz del mundo antiguo. Cada legión contaba con unos 5 000 soldados profesionales, bien entrenados y equipados, capaces de combatir, construir fortalezas y mantener el orden.
- El derecho romano: Roma aplicó un sistema de leyes escritas y tribunales de justicia en todas sus provincias. Cualquier ciudadano romano tenía derechos garantizados por ley, independientemente del lugar donde viviera.
Ningún Imperio dura para siempre, y Roma no fue la excepción. A partir del siglo III d. C., el Imperio entró en una larga crisis que terminaría con su división y, finalmente, con la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d. C.
Las causas de la caída fueron varias y se fueron acumulando durante siglos. Los historiadores identifican al menos cuatro grandes razones:
- Las invasiones de los pueblos bárbaros: pueblos germánicos —visigodos, ostrogodos, vándalos, francos— y asiáticos —los temibles hunos liderados por Atila— presionaron las fronteras del Imperio durante el siglo IV y finalmente las rompieron. En el año 410 d. C., los visigodos de Alarico saquearon Roma por primera vez en 800 años, un shock tremendo para el mundo romano.
- La crisis económica: las guerras constantes agotaron el tesoro imperial. Para pagar a los soldados, los emperadores redujeron la cantidad de plata en las monedas, lo que provocó inflación y desconfianza en el dinero.
- La inestabilidad política: en el siglo III d. C. hubo más de cincuenta emperadores en cincuenta años, muchos de ellos asesinados por sus propios soldados. Sin gobierno estable, el Imperio no podía funcionar.
- La división del Imperio: en el año 395 d. C., el Imperio se dividió definitivamente en dos: el Imperio Romano de Occidente (con capital en Roma) y el Imperio Romano de Oriente (con capital en Constantinopla, la actual Estambul). El de Occidente cayó en 476 d. C.; el de Oriente sobrevivió casi mil años más, hasta 1453 d. C.
Roma no murió en el año 476 d. C. Murió como Estado, pero su legado sobrevivió y se convirtió en los cimientos de la civilización occidental. Si miras a tu alrededor, encontrarás Roma en lugares que nunca imaginaste.
El idioma español es el legado más directo. El latín, el idioma de Roma, evolucionó durante siglos y se transformó en el español, el portugués, el francés, el italiano y el rumano. Palabras que usas todos los días —libro, escuela, calle, familia, ciudad— vienen directamente del latín.
El calendario que usamos hoy —con doce meses y 365 días y un año bisiesto cada cuatro— fue creado por Julio César en el año 46 a. C. (el llamado calendario juliano) y reformado por el papa Gregorio XIII en 1582. Los nombres de los meses en español son casi todos de origen latino: enero (Janus, el dios de los comienzos), marzo (Mars, el dios de la guerra), agosto (Augusto, el primer emperador).
El derecho es quizá el legado más importante y menos visible. El sistema de leyes escritas, la presunción de inocencia, el derecho a la defensa, los contratos y las herencias: todos estos conceptos jurídicos que rigen la vida de los peruanos hoy provienen del derecho romano. El Código Civil peruano tiene raíces directas en el derecho romano.
La arquitectura romana —el arco, la bóveda, la cúpula, el hormigón— transformó la manera de construir. La Iglesia católica heredó de Roma no solo la fe cristiana, sino también su organización territorial en diócesis y provincias, y el uso del latín como lengua litúrgica. El alfabeto que usamos para escribir en español es el alfabeto latino, con pequeñas modificaciones medievales.
| Legado romano | ¿Cómo lo vemos hoy? |
|---|---|
| Idioma latino | Origen del español, portugués, francés, italiano y rumano. Más de 700 millones de personas hablan una lengua romance. |
| Derecho romano | Base del sistema legal de casi toda América Latina, España y Europa occidental, incluyendo el Código Civil peruano. |
| Calendario juliano/gregoriano | El calendario de 365 días con año bisiesto que usamos hoy fue creado por Julio César. |
| Arquitectura (arco y cúpula) | El Panteón de Roma, con su cúpula de 43 m de diámetro (43 a. C.), sigue siendo la cúpula de hormigón no reforzado más grande del mundo. |
| Cristianismo como religión oficial | Roma convirtió al cristianismo en religión oficial en 380 d. C. La Iglesia católica heredó su organización territorial y el latín como lengua sagrada. |
| Alfabeto latino | Las letras con las que escribes en español son el alfabeto que usaban los romanos, con pequeños cambios medievales. |
Tres actividades dosificadas. En 1.° el objetivo es organizar bien la información y expresarla con claridad, con letra limpia y usando tus propias palabras.
- Dibuja el contorno del Imperio Romano en su máxima extensión (usa el Mapa 1 de la lectura como referencia).
- Señala y nombra cinco elementos: Roma (capital), Constantinopla, el mar Mediterráneo, el río Rin y el río Danubio.
- Colorea el territorio del Imperio y escribe el título: «El Imperio Romano bajo Trajano (117 d. C.)».
- Copia la tabla de legados romanos del Bloque 4 en tu cuaderno.
- Añade una tercera columna titulada «Lo veo en mi vida» y escribe un ejemplo concreto de tu vida cotidiana para cada legado.
- Por ejemplo: Idioma latino → «Cuando digo "familia", "escuela" o "ciudad" estoy usando latín».
- Imprime los seis cromos de la galería (o dibújalos a mano con los datos que aparecen en cada uno).
- Pégalos en una página doble de tu cuaderno.
- Junto a cada cromo escribe una oración que explique por qué ese personaje fue importante para la historia de Roma.
- Ordénalos cronológicamente de mayor a menor antigüedad y dibuja una flecha que los conecte en ese orden.
Prepara una intervención oral de 2 minutos sin leer tus notas. En 1.° el objetivo es hablar con claridad, mirar al público y usar al menos un dato concreto de la lectura.
- El idioma que hablas todos los días —el español— viene del latín que hablaban los romanos. Cuando dices «escuela», «calle», «animal» o «familia», estás usando palabras latinas.
- El calendario con el que organizas tu vida —12 meses, 365 días, año bisiesto— fue creado por Julio César hace más de dos mil años. El mes de agosto lleva el nombre del primer emperador, Augusto.
- Las leyes que protegen tus derechos como ciudadano peruano —el Código Civil, la presunción de inocencia— tienen su origen en el derecho romano.
- El alfabeto con el que escribes en tu cuaderno ahora mismo es el alfabeto latino, el mismo que usaban los romanos para escribir.
- La Iglesia católica, a la que pertenece la mayoría de los peruanos, heredó de Roma su organización en diócesis, su uso del latín en los textos sagrados y su expansión por todo el mundo.