En la sesión anterior estudiamos la descolonización de Asia y África y los movimientos sociales de los años 60: el fin de los imperios coloniales, el Movimiento de Países No Alineados y las luchas por los derechos civiles, el feminismo y el antibelicismo en Occidente. Vimos cómo la década de 1960 fue un punto de inflexión global en el que sociedades enteras cuestionaron el orden establecido. América Latina vivió su propia versión de esa década convulsa, pero con un ingrediente adicional: el continente se convirtió en uno de los escenarios más activos de la Guerra Fría que estudiamos en sesiones previas. La Revolución Cubana de 1959 alineó a un país americano con la URSS, a noventa millas de Estados Unidos. La respuesta, en buena parte del continente, fueron dictaduras militares que se presentaban como defensoras del orden frente a la amenaza comunista. Esta sesión cierra la Unidad 3 estudiando ese ciclo: revolución, dictaduras y los movimientos de resistencia que finalmente devolvieron la democracia a la región.
El 1 de enero de 1959, el dictador cubano Fulgencio Batista huyó de Cuba ante el avance de un movimiento guerrillero liderado por Fidel Castro, que había desembarcado en la isla en 1956 con un pequeño grupo de combatientes —entre ellos el médico argentino Ernesto «Che» Guevara»— tras un exilio en México. La Revolución Cubana se convirtió en el acontecimiento más importante de la historia latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX, no solo por sus efectos en Cuba sino por su impacto en toda la región y en la geopolítica mundial.
En sus primeros meses, el nuevo gobierno cubano implementó una reforma agraria radical y nacionalizó empresas extranjeras, especialmente estadounidenses. La relación con Washington se deterioró rápidamente. En 1961, Castro declaró el carácter socialista de la revolución y, ese mismo año, un intento de invasión de exiliados cubanos respaldado por la CIA —la invasión de Bahía de Cochinos— fue derrotado, consolidando el prestigio interno del nuevo régimen.
La Crisis de los Misiles (1962)
En octubre de 1962, la decisión soviética de instalar misiles nucleares en Cuba provocó la Crisis de los Misiles, el momento de mayor tensión nuclear de toda la Guerra Fría, ya estudiado en sesiones anteriores. La crisis se resolvió mediante negociación, pero dejó a Cuba firmemente integrada en la órbita soviética durante las tres décadas siguientes, recibiendo subsidios económicos masivos de la URSS a cambio de su alineamiento político y militar.
El "Che" Guevara y la exportación de la revolución
Ernesto «Che» Guevara se convirtió en el ideólogo de la exportación de la revolución al resto de América Latina mediante la teoría del foco guerrillero: pequeños grupos armados podían, según esta teoría, desencadenar levantamientos populares en cualquier país del continente. En la práctica, casi todos los intentos guerrilleros inspirados en este modelo —incluido el propio Guevara en Bolivia en 1967— fracasaron militarmente. Sin embargo, generaron una ola de movimientos guerrilleros e insurgencias armadas en numerosos países durante los años 60 y 70, y una respuesta estatal igualmente dura, que es el tema central del Bloque 2.
Entre 1964 y 1976, las Fuerzas Armadas tomaron el poder en varios países sudamericanos mediante golpes de Estado, instaurando regímenes que se prolongaron entre una y dos décadas. Estos regímenes compartían una justificación común —combatir la amenaza comunista y restaurar el «orden»— articulada en la Doctrina de Seguridad Nacional, difundida en las academias militares del continente durante la Guerra Fría.
Brasil (1964-1985): el régimen militar más largo
En Brasil, un golpe militar derrocó en 1964 al presidente João Goulart, instaurando un régimen militar que se mantuvo —con distintos grados de apertura— hasta 1985. Combinó una fuerte represión política con un período de crecimiento económico acelerado, conocido como el «Milagro Económico Brasileño» (1968-1973), que combinó inversión estatal, capital extranjero e industrialización, aunque con un costo social y en derechos políticos elevado.
Chile (1973-1990): Allende, Pinochet y el debate más polarizado del continente
Salvador Allende, presidente socialista elegido democráticamente en 1970, impulsó un programa de nacionalizaciones —incluida la del cobre, principal recurso de exportación chileno— y reformas profundas en un clima de creciente polarización política y crisis económica. El 11 de septiembre de 1973, un golpe militar liderado por el general Augusto Pinochet derrocó a Allende, quien murió ese mismo día en el Palacio de La Moneda.
El régimen de Pinochet (1973-1990) combinó una represión política intensa —documentada posteriormente por la Comisión Rettig (1991) y la Comisión Valech (2004), creadas tras el retorno a la democracia— con una transformación económica radical: la aplicación de políticas de libre mercado diseñadas por economistas formados en la Universidad de Chicago —los llamados «Chicago Boys»—, que incluyeron privatizaciones masivas, apertura comercial y un nuevo sistema de pensiones privado. El régimen terminó en 1990 tras un plebiscito (1988) en el que la mayoría de los chilenos votó por el «No» a la continuidad de Pinochet, dando paso a una transición democrática pactada que es considerada uno de los procesos de transición más ordenados del continente.
Argentina (1976-1983): la última y más violenta dictadura del Cono Sur
En Argentina, una junta militar tomó el poder en 1976 mediante el llamado «Proceso de Reorganización Nacional», que se prolongó hasta 1983. Este período coincidió con la fase más intensa de represión estatal contra organizaciones guerrilleras —como Montoneros y el ERP— y contra la oposición política en general, en lo que organismos de derechos humanos y comisiones investigadoras posteriores documentaron como decenas de miles de detenciones ilegales y desapariciones forzadas. El movimiento de las Madres de Plaza de Mayo, formado por familiares de desaparecidos, se convirtió en un referente internacional de resistencia civil pacífica. La dictadura argentina terminó en 1983, precipitada en parte por la derrota en la Guerra de las Malvinas (1982) contra el Reino Unido, lo que abrió paso a elecciones democráticas.
Durante la segunda mitad del siglo XX la Iglesia Católica fue una de las instituciones con mayor presencia social en América Latina. Su actuación en ese período fue diversa: incluyó posturas de apoyo al orden establecido, iniciativas de reforma social y posiciones críticas frente a regímenes autoritarios.
El Concilio Vaticano II (1962–1965) promovió cambios en la Iglesia a nivel global, con una mayor atención a las realidades sociales. En América Latina, esa orientación se expresó en la Conferencia Episcopal de Medellín (1968), donde los obispos plantearon la llamada «opción preferencial por los pobres» y propusieron una mayor implicación de la Iglesia en problemas sociales del continente.
La Teología de la Liberación: un debate dentro de la Iglesia
En ese contexto surgió la corriente conocida como Teología de la Liberación, asociada a teólogos como el peruano Gustavo Gutiérrez. Algunas formulaciones de esta corriente incorporaron categorías de análisis social que dialogaban con conceptos marxistas para interpretar la realidad latinoamericana. Ese enfoque generó un debate amplio dentro de la Iglesia: el Vaticano, durante el pontificado de Juan Pablo II y con la intervención de la Congregación para la Doctrina de la Fe, publicó en 1984 y 1986 documentos que reconocían la preocupación social de la corriente pero advertían sobre los riesgos de adoptar análisis sociopolíticos que pudieran entrar en conflicto con la doctrina teológica.
Diversidad de posiciones dentro de la Iglesia
La Iglesia Católica en América Latina no mantuvo una única postura durante este período. Algunos obispos y sacerdotes apoyaron iniciativas de defensa de los derechos humanos y se pronunciaron contra la violencia estatal —el caso del arzobispo Óscar Romero en El Salvador es un ejemplo citado con frecuencia—; otros mantuvieron posturas más próximas a gobiernos o fuerzas conservadoras, por temor al avance de movimientos revolucionarios; y muchos miembros de la jerarquía adoptaron posiciones intermedias, combinando preocupación social con reservas frente a interpretaciones políticas de la fe. Esta diversidad de posturas refleja la complejidad institucional y las distintas realidades nacionales en las que actuó la Iglesia.
El retorno a la democracia en América Latina entre 1980 y 1990 fue un proceso gradual y diverso. Intervinieron varios factores: el desgaste interno de los regímenes militares, problemas económicos y militares en algunos países; la presión internacional; y la movilización de distintos sectores de la sociedad civil dentro de cada país.
Movimientos de derechos humanos
Organizaciones como las Madres de Plaza de Mayo en Argentina —que desde 1977 marchaban semanalmente reclamando información sobre sus hijos desaparecidos— se convirtieron en referentes de una forma de resistencia basada en la denuncia pública, la documentación de casos y la apelación a principios universales de derechos humanos. Organismos y agrupaciones con objetivos similares surgieron en Chile, Brasil y otros países, con distintos grados de apoyo de sectores de la sociedad civil, de la Iglesia y de organizaciones internacionales como Amnistía Internacional.
Transiciones pactadas: el modelo chileno y argentino
Las transiciones democráticas adoptaron caminos distintos según el país. En Argentina (1983) la salida del régimen militar se produjo tras un proceso de crisis interna y llevó a la convocatoria de elecciones; en los primeros años de democracia se realizaron juicios por violaciones a los derechos humanos, entre ellos el conocido «Juicio a las Juntas» de 1985. En Chile (1990) la transición fue más gradual y con elementos negociados: el plebiscito de 1988 abrió el camino a elecciones y a un traspaso de poder que mantuvo, durante años, aspectos de la Constitución de 1980, lo que generó debates sobre el alcance y la profundidad de la transición.
Comisiones de la verdad
Un instrumento frecuente en las transiciones fueron las comisiones de la verdad, organismos generalmente no judiciales encargados de investigar y documentar violaciones a los derechos humanos ocurridas durante los regímenes autoritarios. Ejemplos relevantes son la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas en Argentina (CONADEP, 1983–1984) y la Comisión Rettig en Chile (1990–1991). Estos mecanismos buscaron recopilar testimonios y pruebas y, en varios casos, sirvieron como base para procesos judiciales y políticas de reparación.
Nota: verifique la información con fuentes confiables y actualizadas antes de usarla en materiales de evaluación o publicación.
El ciclo de revoluciones, dictaduras y resistencias que aborda esta sesión es uno de los períodos más discutidos de la historia latinoamericana contemporánea. Sus protagonistas y consecuencias permanecen en la memoria de muchas familias, por lo que su estudio exige precisión y equilibrio.
Una línea interpretativa sitúa los acontecimientos latinoamericanos en el marco de la Guerra Fría: tanto Estados Unidos como la Unión Soviética consideraron la región estratégica y, mediante apoyos políticos, económicos y militares, influyeron en conflictos locales. Desde esta perspectiva, la polarización internacional contribuyó a intensificar enfrentamientos que también tenían raíces internas, como desigualdades sociales y disputas por la representación política.
Otra línea de interpretación pone el foco en los actores internos. Señala que movimientos armados que optaron por la vía insurreccional y fuerzas estatales que aplicaron la Doctrina de Seguridad Nacional fueron responsables de decisiones que escalaron la violencia. Esta aproximación subraya la responsabilidad de actores nacionales en la ruptura de canales democráticos y en la adopción de métodos que, con posterioridad, fueron cuestionados por su incompatibilidad con los derechos humanos.
El consenso entre buena parte de la historiografía contemporánea es que, más allá de las diferencias interpretativas sobre causas y responsabilidades, el período incluyó violaciones graves a los derechos humanos por parte de actores estatales y no estatales. Las comisiones de la verdad y otros mecanismos de investigación documentaron hechos que luego sirvieron de base para procesos judiciales y políticas de reparación en varios países. La transición a gobiernos civiles en las décadas de 1980 y 1990 marcó, para la mayoría de la población, un rechazo generalizado a la repetición de esos métodos.
Al abordar este tema en el aula, conviene presentar las distintas interpretaciones de forma clara y contrastada, distinguir hechos documentados de explicaciones causales y remitir siempre a fuentes primarias y estudios académicos para que el alumnado pueda evaluar la evidencia por sí mismo. Verifique la información con fuentes confiables y actualizadas antes de usarla en materiales de evaluación o publicación.
- Dibuja una línea de tiempo en una página completa de tu cuaderno (1959-1990).
- Ubica los catorce eventos de la cronología usando tres colores: rojo = revolución/guerrilla, azul = dictaduras/golpes, verde = resistencia/transición democrática.
- Añade un pequeño dibujo o símbolo para al menos cinco eventos.
- Al terminar, escribe debajo de la línea: ¿en qué período hubo más eventos «rojos» (revolución/guerrilla) y en cuál más «verdes» (resistencia/democracia)? ¿Qué patrón te parece más significativo?
| Criterio | Brasil (1964-1985) | Chile (1973-1990) | Argentina (1976-1983) |
|---|---|---|---|
| Causa del golpe | [Completa: ¿qué amenaza justificó el golpe?] | [Completa] | [Completa] |
| Política económica | «Milagro Económico» (1968-1973) | [Completa: Chicago Boys] | [Completa] |
| ¿Cómo terminó? | [Completa] | [Completa: plebiscito 1988] | [Completa: ¿qué fracaso militar precipitó el fin?] |
| Comisión de la verdad posterior | [Completa si la conoces; si no, investiga] | Comisión Rettig (1991), Comisión Valech (2004) | [Completa: CONADEP, 1983-1984] |
| Elemento destacado | [Lo más importante del caso brasileño] | [Lo más importante del caso chileno] | [Lo más importante del caso argentino] |
- Copia los ocho términos del vocabulario de la sesión.
- Para cada uno: el término, su etimología y una oración propia en contexto histórico concreto.
- Identifica cuáles de estos términos siguen siendo relevantes en el debate político latinoamericano actual y explica brevemente cómo.
Prepara una intervención oral de 2 minutos sin leer tus notas. En 5.° de secundaria el estándar incluye defender una posición con argumentos históricos concretos, reconocer la posición contraria con precisión y responder preguntas improvisadas. Este es el nivel del Festival de Aprendizaje.
- El embargo económico estadounidense (desde 1960) limitó severamente las opciones de desarrollo económico del gobierno cubano, forzándolo a depender de la URSS.
- La invasión de Bahía de Cochinos (1961), financiada por la CIA, generó un estado permanente de amenaza militar exterior que justificó, en la visión del régimen, medidas de emergencia que se volvieron permanentes.
- La Revolución implementó reformas sociales reales —en salud y educación— que elevaron indicadores básicos de bienestar por encima de la media latinoamericana.
- Las restricciones a la libertad de prensa, los partidos políticos y la oposición política en Cuba precedieron al endurecimiento del embargo y a la Crisis de los Misiles.
- Las décadas de alineamiento con la URSS generaron una dependencia que, al colapsar la Unión Soviética en 1991, produjo una crisis económica devastadora (el «Período Especial»), mostrando la fragilidad estructural del modelo.
- El mantenimiento del mismo régimen político durante más de seis décadas, sin permitir elecciones multipartidistas, es difícilmente compatible con la afirmación de representar los intereses del pueblo cubano.